Pequeñas muertes

Un día de la semana nos acostumbramos a vivir, y queremos seguir con vida pero morimos prontamente. No sabemos las causas de muerte, solo caemos, si nos levantamos luego de eso ya no somos los mismos, los ojos son grises y los rostros amarillos. El sonido de la calle, condiciona nuestros pasos, apurarnos para el día que se viene... hasta que, llegada la noche existen pequeños indicios de resucitar a una vida mágica, quizás solitaria o con personas que nunca hemos visto, en sueños de colores, cada noche.

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