Diario de domingo

Sabemos lo que somos pero seguimos actuando del mismo modo. Cada quién se aferra a su yo, a su "amor propio" o al miedo propio, diría yo. Cada uno ya reconoce sus pasos, sabe lo que sabe el otro, lo que duele y enoja también...el desastre es usar todo lo que se sabe a la vez.
Y así adecuarnos dentro del estado del día, el estado general. Imposible. Todo se hace imposible, y detesto esa palabra.
Suele ser el tiempo de las diferencias y quizás siempre sea así.
Hoy la vida se hace más despierta, más a la defensiva
más atenta a lo imposible, a lo absurdo
así no somos más que piedritas del tiempo.

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