Este año nos renuncia, se va de nuestro lado, por haber acabado con nosotros hasta el último día. Nosotros nos despedimos y renunciamos a las horas. La música está en el tiempo siempre, vale la pena quedarse en su tiempo, es suave es enérgica, es triste pero hermosa. Nuestros órganos y piel se aceleran con el pasar de unas horas tituladas fin de año. Como si quisiéramos quedarnos o lanzarnos, como estar cerca al abismo. Suena el piano de la desolación, porque en ese instante estamos muy solos. El ruido se espanta de esa belleza sola. https://www.youtube.com/watch?v=nQpYHiB0k6k&list=PLwl-fzKb4_GTotEu6uc5BYbYYz1fC60xR&ab_channel=MuratBirinci Anhelamos el término y tenemos miedo del comienzo. Y si el tiempo no espera, no existe y solo puedes seguir escribiendo escribiendo escribiendo . . escribiendo . .