Domingo

 Una canción me rememora el final de una película y mis movimientos en casa y pensamientos se acompasan a su ritmo. Es domingo y es el final de la película, pronto saldrán los créditos.

Respirar se siente más, el cielo es más notorio, la mesa y la esquina de ruma de ropa por lavar declara su atención. Estoy frágil y distraida con la canción, pero algo en mí me lleva a mover las cosas y avanzar, como formar parte de la armonía. Suena Vienna. Esta canción es para esos días de estar a solas y pensar que mañana no importa, aunque la letra es más positiva. Extraño mi mirada.

En una hora y veinte debo estar en otro lugar, ayer hablaba con mi amigo del fuego y la cumbia sobre el brillar del alma y me miraba extrañado, tuve que dejar la metáfora  y decirle que el trabajo era importante. Corrompí un poco mi información, aunque la esencia seguía. Los años pasan tan a prisa pero las amistades se conservan con sus formas y rutinas, eso es valioso y muy fuerte para mí. Especialmente en una época donde prima solo el ego y los intereses. Hablamos de la generación actual y sus pésimas relaciones, de los chismes y la vueltas de la vida, mientras el tico iba a full en la vía de la costa verde. El sol resplandeciente y el mar espectacular. Olas risas. A veces deseaba el silencio, la poca espontaneidad, el encierro allá afuera para poder sacar más. Pero, Liz, no todas las personas son así. Y a salir y grabar el mar, y reír. Un poco de verdad un poco de mentira buena.

La tarde se iba y las fotos no pueden explicar la sensación.

Cassandra me esperaba con los brazos abiertos. Julieta ya se había quedado dormida en el sillón y Luna se puso a dibujar en la mesa de la sala. Audios de amor de él ♥ por repetir.



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