La luz de la vela verde iluminaba la luna y la luna iluminaba la vela verde, su cercanía, una en el balcón como una lámpara incandescente y la otra admirándola en el cielo oscuro de una noche fresca, a veces golpeaba su llama amarilla limón. Mi personaje está en una silla junto a la vela y contempla el cielo oscuro de la noche, sus ojos con gafas marrones le subían como unos diez años, quizás eran más años que esperaría. No, no quiero que espere demasiado creo que ya debe ser su tiempo, basta de personajes que esperan su historia de amor. Volvamos a la primera escena, la luna verde, la vela fría… y la llama de la vela asomándose con el brillo de la luna llena, ¡qué hermoso cuadro!, es entonces cuando suena esa canción, la que en algunos ratos le hizo derramar algunas lágrimas: Kiss me de la banda Sixpence. Se va en el tiempo por esos recuerdos de amores intranquilos, invasivos, melosos y dramáticos por doquier, ¡quién sabe si realmente amó!, ¡quién sabe si realmente lo amaron!...