Sabemos lo que somos pero seguimos actuando del mismo modo. Cada quién se aferra a su yo, a su "amor propio" o al miedo propio, diría yo. Cada uno ya reconoce sus pasos, sabe lo que sabe el otro, lo que duele y enoja también...el desastre es usar todo lo que se sabe a la vez. Y así adecuarnos dentro del estado del día, el estado general. Imposible. Todo se hace imposible, y detesto esa palabra. Suele ser el tiempo de las diferencias y quizás siempre sea así. Hoy la vida se hace más despierta, más a la defensiva más atenta a lo imposible, a lo absurdo así no somos más que piedritas del tiempo.