Diario lunes
Papá me decía que haga las cosas lentas, más depacio. Yo no podía con los días, se me iban galopantes uno tras otro en un solo día, en una sola tarde o noche. Los nervios me atrapaban y luego sin darme cuenta mi corazón sobresaltado ante la llegada del día esperado, rompía en llanto. Me dijeron no ser tan directa, quizás les gustaría que fuera más subliminal, pero no puedo. Esto es producto de un proceso difícil, solo ven la punta del iceberg y creen que lo han visto todo. Ver solo puntas de iceberg no es ver nada, si pretenden compararme. El llanto, volviendo a mi pasado, un pasado no tan lejano; era desesperante y colérico, a veces por la impotencia de no poder hacer las cosas como los adultos, o querer hacerlas como me imaginaba en mi ilusión. Hoy entiendo que no todo está al alcance la mano. Tras muchos eventos comprendí que las cosas si las deseabas tarde o temprano llegaban; o se dejaba pasar la oportunidad por frustración. Pero de este sentimiento es diez año atrás, m...